Por MCBF, testimonio de la mamá de un adicto en recuperación.

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Viernes 10 al domingo 12 de Junio de 2016

Hoy lunes 13 de junio del 2016, tengo mi alma, mi espíritu y mi cuerpo totalmente estremecidos por el maravilloso fin de semana que viví en la casa de cuidados extensivos.

Los padres de familia, de los residentes tanto de clínica como de la casa de medio camino, recibimos por parte de los terapeutas a vivir y experimentar un fin de semana con ellos, lo que nuestros hijos viven el día a día, y dentro de las actividades que tuvimos el tema que se manejó fue “La Sabiduría de las Emociones”.

Oportunidad que no dejé ir y en el momento que recibí la invitación reservé mi lugar, ya que era de cupo limitado, es por eso que ese tipo de oportunidades hay que aprovecharlas al momento.

En la madrugada para amanecer el viernes tembló, muy leve, pero me despertó, y a partir de ahí empecé ya sentir mariposas en mi cuerpo y desear que amaneciera y llegara la tarde para trasladarme a playas de Tijuana, por lo que de tanta emoción no dormí bien.

Durante la mañana hice los preparativos parar irme y dejar la casa preparada para que mi marido y mis hijas que se iban a quedar tuvieran lo necesario.

Con tiempo salí de casa, ya que los viernes por la tarde regresar a México es complicado ya que muchos californianos pasan el fin de semana con sus familiares en Tijuana.

Llegé a la casa de cuidados extensivos media hora antes de la hora citada, pero ya había familias llegando y registrándose, por lo que también yo aproveché en registrarme, bajar mi maleta y a conocer a las familias, que muchas son nuevas, inclusive su familiar está apenas en clínica.

Me presenté como mamá de R., adicto, y los fui saludando con un beso y un abrazo, eso ayuda mucho a romper el hielo, ellos me estrechaban su mano, pero yo los acerqué a mí y los abrace y les di un beso, todavía se ven con caras de muchas preguntas, enojados, tristes, desconcertados y a la vez emocionados de estar ahí.

También estaban recibiéndonos los terapeutas A., D., y el director de la casa F., los cuales con ellos no tengo mas que mostrarles un agradecimiento profundo por todo lo que han hecho por mi hijo, por mi familia, y por todos los adictos, alcohólicos, neuróticos, etc., que han pasado por sus manos.

Cuando en una institución llámese colegio, academia, clínica, hospital, etc., su visión, misión y creencias es tener una relación estrecha y trabajar en conjunto y armonía con todos los involucrados residentes, enfermos, terapeutas, consultores y familias, es indudable que el progreso de sanación va a ser mas efectiva. Es por eso que yo me siento bendecida de saber que mi hijo está en un lugar en dónde todos estamos sintonizados.

Ya una vez comenzando la sesión de presentación, los padres que estaban por vez primera, y se presentaron y tenían que agregar después de mencionar el nombre de su familiar la enfermedad por la que estaban ahí adicto o alcohólico, se les percibía el nudo en la garganta, les costó mucho trabajo decirla y yo me vi reflejada en ellos cuando tuve que pronunciarla por primera vez, cuando fui mi primer terapia familiar a la clínica.

Para mi, la palabra adicto, ya la tengo etiquetada en todo mi ser, enfermedad que está en mi familia y que la vamos a padecer toda la vida, por lo que a luchar contra ella el día a día.

Al terminar la sesión de presentación, nombramos a un decano para los hombres y un decano para las mujeres, éramos un total de 13 mujeres y 9 hombres.

Dentro del grupo tuvimos la fortuna de tener a dos adictos en recuperación, los cuales ya habían sido dados de alta y sus aportaciones fueron enriquecedoras para todos los que convivimos con ellos.

Llegó la hora de la cena, hicimos la oración, y entre todos ayudamos a poner la mesa y a servir los alimentos.

Ya después de la cena, nos fuimos a descansar a nuestras habitaciones y los decanos se quedaron con los terapeutas recibiendo instrucciones para que todo el fin de semana estuviera muy bien coordinado con todas las actividades y que dentro de lo posible estuviera organizado dentro de los horarios establecidos.
A mi me tocó compartir habitación con 3 mamás, a dos de ellas no las conocía y a la otra ya había tenido oportunidad de estar con ella en los talleres anteriores.

En la habitación había una litera y dos camas; todo nuevo, un baño completo para las cuatro, sábanas y toallas limpias, una botellita de champú para cada una, un jabón en el lavabo, todo en orden y limpio, no cabe duda que cada detalle fue un verdadero abrazo apretado para cada uno de nosotros y de hacernos sentir como en casa.

La mami decana, vino a nuestra habitación a darnos instrucciones de horarios y de las tareas de casa que nos iban a tocar hacer, por lo que en estos dos días las responsabilidades y actividades iban a ser las siguientes:

• Levantarnos a las 6:00 a.m. (dejar la habitación recogida y limpia)
• A las 6:30 a.m., había que estar en el salón grande
• Todos reunidos, hacíamos la meditación
• Después hacer un propósito del día
• Cómo me llegó la oración de la mañana
• 45 min. De yoga
• Cada quién hacer lo que le tocara de limpieza de la casa
• A los que les tocara preparar todo para el desayuno y servir, recoger y lavar platos
• Hacer la oración de los alimentos
• Recoger el desayuno
• Dejar listo el salón para las sesiones
• Preparación para la comida, servir, recoger y lavar platos
• Preparación para la cena, servir, recoger y lavar platos
• Dejar todo recogido y limpio antes de irnos a descansar.

Todas estas actividades las tienen todos los residentes de la casa de cuidados extensivos, por lo que ya tienen toda una rutina de disciplina, de orden y trabajo en equipo, a su vez también mencionan por semana a un decano y eso les ayuda a ellos a aprender a tener manejo de grupo.

Siempre se percibió un ambiente de amistad, armonía y servicio.

Ya durante las sesiones, nos fueron llevando los terapeutas, poco a poco a irnos preparando en cuerpo, alma y espíritu y tener una presencia del 100% con las emociones que estuviésemos viviendo en el momento.

Son de verdad unos profesionales, porque dentro de los invitados, tienen a familias nuevas, familias que ya llevan tiempo y a dos adictos rehabilitados, es una manera de que entre todos con nuestras aportaciones nos ayudemos, por ejemplo el familiar nuevo a mi me ayudó en recordar y volver a vivir mis sentimientos y emociones que experimenté cuando internamos a R., en la clínica, los familiares que ya tenemos algo mas de tiempo ahí, ayudamos a las familias nuevas a que sus hijos están en excelentes manos, que la selección de la clínica fue la mejor y de que con paciencia y amor todo es posible, y los dos adictos rehabilitados nos ayudaron a todos de que la rehabilitación si funciona y que es un trabajo de un día a la vez, que no debemos olvidar todo lo vivido, que con amor, con perdón, con integración familiar la sanación es más efectiva.

Mientras avanzaba la mañana, el grupo se veía cada vez más integrado, hablábamos más, empezábamos a experimentar sentimientos que teníamos a flor de piel y los íbamos descargando y eso hizo que nos sintiéramos como hermanos todos, el saber que nadie te va a criticar, nadie te va a juzgar, nadie te va a contra restar lo que sientes, nadie te va a decir si hiciste bien o mal, y que lo único que hicieron fue escucharte, darte una palmadita en la espalda, apretarte la mano y que con su mirada te están diciendo estoy contigo y con tu dolor, es una sensación de estar rodeada de amor y que nuestro Ser Superior está presente en cada uno de nosotros.

Es definitivo que todos los seres humanos tenemos nuestra propia historia de vida, y conforme iba pasando el día, cada vez que se tocaba un tema dentro del encuentro podría decir que muchos nos dimos cuenta de cosas que teníamos escondidas en lo más profundo de nuestro ser y salieron a la superficie como si fuera una tormenta que llega de la nada en un día soleado, y que al mismo tiempo al hablarlo, al llorar, al estremecerte y desahogarte se va y el día vuelve a estar soleado, ya que al percibirlo, hablarlo y soltarlo un gran peso de encima te deja ligerito de culpas, y responsabilidades que quizás no te corresponden.

Como cierre el último día hubo sesión de hablar en la tarima, y como soy una persona que le gusta hablar y compartir mis experiencias, ya que eso a mí me ayuda muchísimo, me dije a mi misma, ¿por qué no? Párate, sube a la tarima y habla, tenía 10 minutos por lo que es un tiempo suficiente para compartir mi experiencia que viví con mi hijo R.

Empecé hablando muy tranquila, contándoles como soy como mamá, y que con nuestra experiencia de vida como expatriados me sentí como la columna vertebral de toda mi familia. Mi marido viajaba muchísimo, viviendo en el extranjero estás mucho sola, por lo que me responsabilicé mucho de mis hijos y la casa.

Conforme iba hablando e iba diciendo como fui una madre que jugó con sus hijos, que siempre me preocupé porque tuvieran una alimentación sana, que hicieran ejercicio, llevarlos al colegio, a actividades extracurriculares, o simplemente a una fiesta, que tuvieran todo lo que pudieran necesitar y al mismo tiempo hice lo mismo con mi marido, soy su amiga, su amante, su compañera, etc., y la verdad que todo lo que hice fue por el amor infinito que le tengo a mi marido e hijos, no me arrepiento de todo lo que he hecho hasta ahora y hasta lo volvería a vivir, conforme iba hablando me di cuenta que yo no tengo nada ni de responsabilidad ni culpa de la decisión que R., tomo para consumir marihuana, en ese momento tuve una gran descarga emocional y me empecé a estremecer y a temblar ya que comencé a compartir nuevamente el fin de semana que mi hijo tuvo su brote psicótico, lo volví a vivir de una manera que temblaba tanto que la misma tarima se estaba moviendo, me salió un grito alentador y dije “Bendito Brote Psicótico” gracias a el vimos como nuestro hijo amado necesitaba mas que nunca de nuestra ayuda, pero que al mismo tiempo no estaba en nuestras manos, necesitábamos ayuda de fuera y un gran ángel mi amiga L., me recomendó a la C.N.S. Mi hijo en su brote psicótico me dio a entender que tenía un sufrimiento verdaderamente profundo y que solo personas especializadas iban a poder ayudarlo.

Que gran alivio sentí haber subido a la tarima, que gran desahogo tuve, que gran bendición sentí, gracias Dios, gracias a todos por estar ahí.Bajé de la tarima sintiéndome renovada, y con una gran fuerza para seguir en todo este caminar.

Después de que quedó concluida esta sesión, hicimos una oración y hubo un gran descanso, en dónde a todos los padres de familia, nos dieron la sorpresa íbamos a tener la oportunidad de tener una sesión con nuestro familiar.

Yo no lo pude tener, ya que mi marido recogió a R., y pasaron el día ellos juntos, lo cual eso a mi me dio mucha tranquilidad, iban a estar padre e hijo solos y eso también lo necesitan.

Pero sí disfruté en ver a todos convivir un tiempo con sus hijos, y/o hermanos y fue muy emotivo.

Después se fueron los familiares, llegó la hora de la comida, y de dejar la casa tal cual la encontramos, todo limpio y en orden.

Mi marido me llamó para decirme que estaban comiendo en un restaurante en playas, me despedí y me fui a pasar lo que quedaba de la tarde con ellos.

Les compartí todo mi fin de semana, R., estaba sorprendido de ver en la manera como los terapeutas con todo su profesionalismo y el cariño que ya nos tienen a las familias prepararan todo con gran esmero.

Mi marido me dijo que cada día se siente mas orgulloso de mí, y de la manera de cómo he ayudado a la familia a sanar todo este proceso y que mejor que además pueda ayudar a otras familias.

Que gratificante es, estar en un restaurante a la orilla del mar, y tener una conversación profunda con tu marido y tu hijo, que no hay ningún celular en la mesa, que te estén viendo a los ojos y tienen toda su atención en ti y que además te digan te amamos y estamos muy orgullosos de ti, que gran alimento al alma recibí por parte de ellos en ese momento.

Por lo que también llevó a R., a seguir compartiendo su semana, me dice esto ya se lo dije a papá; por lo que no saben la alegría que siento de que mi hijo y mi marido tienen ya un vínculo donde no solo hablan de negocios, trabajo o cosas superficiales, ya hablan de sentimientos, de emociones y de sus vivencias, ahí me di cuenta que valió la pena que ellos compartieran solos el domingo, mamá a mi niño interior lo abandoné, puedo decir que tuve una infancia feliz, pero al mismo tiempo, las mudanzas que tuvimos, mis compañeros en la manera como me lastimaron, fueron momentos que viví de mucho dolor y para no experimentarlo me abandoné a mi mismo, me hice mucho daño y les hice daño a ustedes y a mis hermanas. Si puedo reconocer que no me sentí dañado por parte de ustedes en el sentido de mal trato, pero si por los cambios de casa, pero ya me di cuenta que era el trabajo de papá y fue lo que nos tocó vivir. Mi abandono hizo que eso yo no lo trabajara, y no pidiera ayuda, hasta que eso reventó cuando consumí marihuana la cual “me ayudó a escapar de ese dolor” y lo pongo entre comillas porque así se expresó él. Está totalmente consciente de que fue un error enorme.

Yo le dije y ahora que estás haciendo con tu niño interior y me dijo que quería abrazarlo y decirle que ahora las cosas van a mejorar.

Chispas, y sigo agregando mas emoción a mi fin de semana, ahora con mi hijo y compartiéndome esto, que gran regalo he tenido, mi familia está cambiando, mi familia está creciendo, mi familia se está moviendo como un espiral, que se mueve unos días con subidas y otros días con bajadas, pero no importa, porque está en movimiento, eso es lo importante.

Que es lo que mas experimenté en este fin de semana con todo lo que viví, lo voy a decir con solo dos palabras AMOR INCONDICIONAL.