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Tercera Semana de Rehabilitación, por MCBF

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Miércoles 9 de diciembre del 2015

Toda la mañana muy emocionada, porque los miércoles son días de visita y hoy veré a R. En la sesión de este día, M, la terapeuta familiar nos leyó la siguiente carta:

Carta abierta a mi familia:

Soy un adicto(a), necesito ayuda…
No me resuelvan los problemas. Esto sólo hace que les pierda el respeto.
No me censuren, no me sermoneen, no me regañen, no me culpen ni me discutan, ya sea cuando esté endrogado(a) o cuando no lo esté. Si lo hacen puede que se sientan bien, pero harán que las cosas empeoren.
No crean en mis promesas. La naturaleza de mi enfermedad no me permite cumplirlas, aunque en ese momento tenga la intención de hacerlo. Las promesas son la única forma de aliviar mi dolor.
No me permitan que haya cambios en los acuerdos que tomemos. Si llegamos a un acuerdo, manténganse firmes.
No pierdan la paciencia conmigo. Si lo hacen se destruirán y destruirán cualquier posibilidad de ayudarme.
No permitan que la ansiedad que sienten por mí los lleve a hacer lo que yo debería hacer por mi mismo(a).
No me encubran ni traten de relevarme de las consecuencias de mis actos provocados por mi uso de drogas. Esto puede disminuir la crisis, pero hará que la enfermedad empeore. Sobre todo, no huyan de la realidad como yo lo hago. La dependencia a las drogas, mi enfermedad, se empeorará cuando persisto en usarlas.
Empiecen ahora a aprender, a comprender y a hacer planes para su recuperación. Busquen los Grupos de Familia Nar-Anon que existen, para ayudar a las familias de aquellos que abusan del uso de drogas.
Necesito ayuda: de un médico, un psicólogo, un consejero, y de un adicto en recuperación que encontró la sobriedad en Narcóticos Anónimos; y principalmente necesito la ayuda de Dios. No puedo ayudarme yo mismo.

Su adicto(a).

M preguntó cuantos padres se sentían identificados con la carta, varios levantaron la mano.

Mientras yo en mi pensamiento la analizaba, y trataba de entenderla y de entender el comportamiento de R estos 3 meses que ya estuvo en casa, la verdad que no lo identifico con esta carta, quizás deba de analizar mas la situación y empezar a darme cuenta.

Hubieron muchos comentarios de los padres de familia, y de algunos de los pacientes, muchos ya llevan meses ahí, y que las familias han batallado con ellos por años. Nosotros al estar R viviendo en Phoenix y nosotros en Monterrey, realmente ignorábamos en el problemón en el que R estaba metido, no fue hasta ahora que se vino a vivir con nosotros y que nos pidió ayuda.

En esta ocasión lo vi mucho mejor, y sobre todo porque R mi marido fue a la visita, lo cual era algo que se esperaba.

Cuando ya estuvimos hablando con él, ya mas en privado y disfrutando de un bello atardecer, R ahora sí ya se dio cuenta de que es un adicto, ya se esta dejando ayudar mas. Ya se dio cuenta que la Marihuana no tiene nada de medicinal y que si puede ser muy dañina, quizás ahí en la clínica está viendo su entorno, y a pesar de que se siente como encarcelado no la esta pasando mal, y que cada uno de sus compañeros tiene su propia historia y hay que respetarla.

Su papá le comentó, que a pesar de la promesa que me hizo a mi como mamá de no contarle a su papá de que estaba fumando marihuana, le hicimos ver que hizo romper un código de honor de pareja, de no mentir y de no tener secretos, el ahí si dijo que tenía miedo a la reacción que su papá pudiera tener y se dio cuenta todavía mas de que lo que estaba haciendo no estaba bien. Yo agregué que le había guardado el secreto pero que en verdad que yo esperaba que él lo hiciera como adulto responsable que es, y lo hizo.

Lo animamos a hablar, que se desahogue y suelte todo ese sentimiento de dolor que tiene, le dijimos que se vale pedir que te respeten y que te escuchen.

Nosotros con todo nuestro corazón abierto le confesamos que nosotros non podíamos ayudarlo, por nuestra ignorancia hacia las drogas, por nuestro miedo de que se hiciera daño o le hiciera daño a alguno de nosotros, no hay como reconocer que en ocasiones no podemos ayudar a nuestros hijos y aunque cueste trabajo no hay como buscar la ayuda de profesionales.

Yo le compartí, lo que hice en una ocasión con mi cuerpo gordo y grande, un día antes de la cirugía del bypass, y le dije has tu lo mismo, desnuda tu alma, y háblate de lo bueno que eres, y perdónate del año que te has hecho.

Cada vez que lo voy a visitar me siento mas tranquila y confiada, de que mi hijo está en buenas manos y que además, nosotros en casa estamos preparándonos para su regreso.

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Viernes 11 de diciembre 2015

Llamada con R, no hay como escuchar la voz, y saber cómo está la persona del otro lado del teléfono. Percibí a R mucho mejor, mas contento, y mas consciente de lo que está viviendo.

Me dijo que le dio mucha alegría que su papá haya ido a la visita del miércoles, sintió que fue toda una terapia fuera de lo que la clínica le está dando.

“Mi papá en lugar de demostrarme que está enojado conmigo, me quiere ayudar, sentí por completo su amor y comprensión hacía mi y eso me tiene mas tranquilo, estoy poniendo todo de mi parte para salir adelante.”

Con esas palabras me quedé de su llamada telefónica, es gratificante escuchar por su propia voz que nos necesita y que requiere de nuestra ayuda y compañía. Por mucho tiempo se mantuvo en silencio, ignoraba que podía contar con nosotros y ahora él lo sabe y se siente feliz de saberlo.

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Domingo 13 de diciembre del 2015

En el internet hay mucha información, y hay que estar conscientes de lo que leemos y realmente tener la sabiduría de lo que se lee es verdad, ahora hay mucha información sobre las drogas, sobre todo de la Marihuana dice que es medicinal, que no hace daño y no causa adicción, los jóvenes de ahora que tienen todo eso a su alcance de un simple teléfono celular, lo lee y se lo cree, porque todavía no hacen consciencia de la verdad de las cosas. Y están cayendo como un niño pequeño con la creencia de Santa Claus. Defienden a capa y espada que la marihuana no hace daño, te tratan hasta de convencer, cuando uno como adulto sabe que es una droga y que sí hace daño, ahora que la están legalizando en países como México, Estados Unidos y muchos otros, la situación va a estar muy peligrosa.

También es cierto que puede que a muchos no les cause adicción, no les haga daño, así como el cigarro y el alcohol, dependen muchos factores, el nivel emocional, físico y mental de la persona, es ahí donde tenemos que estar muy alertas, y decir a mí si me puede pasar.
Cada vez que me meto a buscar información, el estómago se me sube y baja, me pongo a pensar en la situación tan peligrosa en la que mi hijo está, en cuestión de salud mental, en su futuro como persona y muchas otras cosas ya a nivel familiar.

Deseo que de verdad haga consciencia y logre salir adelante. No es algo fácil de decir y causa un dolor hasta las entrañas. No quiero pensar en el pasado y el si hubiera. Tengo que estar totalmente en el presente y hacer consciencia todo el tiempo y ver la mejor manera de ayudarlo y al mismo tiempo proteger a mi familia.

Quiero confiar en sus palabras, quiero creerle que de verdad está consciente de su situación, porque el peligro de una recaída esta a la orden del día, estos pensamientos negativos me hacen daño y pueden hacerle daño a él también.

La cruda realidad es y está, y ahora tenemos que hacerle frente a una enfermedad tan fuerte como es la adicción, algo que ignoraba totalmente, puedes atacar una gripa, un dolor de estómago, y otras enfermedades, te curas y ya no tienes que pensar en ellas, la adicción estará ahí toda su vida, tengo un nudo en la garganta y cuesta tanto trabajo decirlo y reconocerlo. La ignorancia como nos puede destruir, la gran bendición es que hay lugares con gente experimentada y con toda la voluntad de ayudar en estos casos, mientras R esta en esta clínica de rehabilitación, nosotros aquí en casa tratando de rehabilitarnos a esta nueva situación familiar.