Al hablar sobre las drogas les ayudamos a estar preparados con información antes de que caigan en una situación peligrosa.

Si los hijos no se sienten cómodos hablando con sus padres, buscarán información por otros medios, no siempre de confianza.

Las drogas no tienen que ser un tema de conversación tabú en la familia, debemos incluirla en las conversaciones sobre:

  • Salud y Seguridad.

De acuerdo a la etapa en la que se encuentren se pueden utilizar distintas técnicas para abordar el tema.

Etapa entre los 4 y 7 años

Saque partido de esos “momentos de enseñanza”.

Si ven a un personaje en el cine o en la televisión con un cigarrillo, hable con su hijo sobre

  1. El hábito de fumar
  2. La adicción a la nicotina
  3. Qué hace el tabaco en el cuerpo de una persona

Esto puede llevar a una conversación sobre otras drogas y sobre lo perjudiciales que pueden ser para la salud.

Mantenga un tono tranquilo en la conversación y utilice términos que su hijo pueda entender.

Sea específico sobre los efectos de las drogas:

  1. Cómo le hacen sentir a una persona
  2. El riesgo de la sobredosis
  3. Sus efectos nocivos a largo plazo.

Entre los 8 y los 12 años

Cuando su hijo se haga mayor, puede iniciar conversaciones con él preguntándole qué opina sobre las drogas.

Si le hace preguntas abiertas y sin emitir juicios de valor, es mucho más probable que reciba respuestas sinceras.

Recuerde demostrar a su hijo que lo escucha y que está prestando toda su atención a sus dudas y preguntas.

Los niños de esta edad suelen seguir deseando hablar abiertamente con sus padres sobre temas delicados.

Empezar a dialogar en esta etapa ayuda a mantener la puerta abierta cuando crezcan y se sientan comodos a:

  • Compartir sus opiniones y sentimientos con sus padres

Entre los 13 y los 17 años

Es probable que los chicos de esta edad conozcan a otros chicos que consumen alcohol y/o drogas.

Muchos siguen teniendo ganas de expresar a sus padres sus opiniones o dudas sobre las drogas.

Es posible que su hijo le haga preguntas más específicas sobre ellas.

Utilice estas conversaciones para entender las opiniones de su hijo y  hablarle sobre los peligros del alcohol y las drogas.

Háblele sobre cuestiones legales:

  • Como pagar multas
  • O ir a la cárcel
  • Sobre la posibilidad de que él mismo u otras personas acaben muertos
  • O gravemente heridos.

Considere la posibilidad de proponer algunas condiciones y reglas como por ejemplo,

Prometer a su hijo que lo recogerá a cualquier hora (¡incluso a las 2 de la madrugada!), y sin preguntas.

Si él le llama es porque la persona encargada de conducir ha estado bebiendo alcohol o consumiendo drogas.

El contrato también puede contemplar otras situaciones. Por ejemplo,

Si descubre que alguien consumió drogas mientras su hijo conducia, le puede suspender la licencia durante 6 meses.

Si habla de todo esto con su hijo desde el principio, eliminará las sorpresas y dejará claras sus expectativas.

Consejos y técnicas para hablar sobre drogas con los hijos

  • Aunque usemos un lenguaje adaptado, debemos darles  una información clara, seria y completa.
  • Evita reproducir los tópicos, las exageraciones y falsas creencias.
  • No dramatices, ni banalices el tema.
  • Habla con naturalidad, adaptándose a su lenguaje, no se trata de crear un miedo ni de quitar importancia.
  • Evita interrogarles insistentemente sobre si tienen pensado consumir o si han consumido alguna vez.
  • Pídeles su opinión, y aprende a preguntar de otra manera, a través del diálogo, la observación y la escucha.
  • Evita entrar en discusiones con ellos.
  • Antes de hablar con ellos, es importante conocer de qué hablamos para poder explicárselo a ellos.
  • Cree en lo que dices y da ejemplo. A veces les damos información incongruente.
  • Da el primer paso y no temas sacar el tema, no esperes al momento adecuado.
  • Aprovecha cualquier información, noticia, etcétera, y pregúntales su opinión.
  • Aprende a ser flexible, para escuchar y comprender sus opiniones.
  • Si desapruebas sus opiniones, se sentirán juzgados y conseguiremos el efecto contrario.
  • Aprende a aconsejar en lugar de imponer.
  • La imposición suele tener el efecto contrario, despertar su curiosidad ante lo prohibido y su necesidad de reafirmarse.