“Sé que mi ser querido tiene un problema de adicción, alcoholismo o un trastorno de la salud mental y necesita ayuda, pero mi ser querido no acepta el problema o dice que puede solucionarlos sólo, ¿qué puedo hacer?”.

Reconocer un problema es un paso esencial para avanzar hacia la recuperación, pero es muy común no saber qué hacer a partir de ahí, mucho más cuando nuestro ser querido no aceptan tratamiento, ya sea por que dice que “lo puede controlar”, “puede dejar de consumir el/ella sola” o que “no es tan grave”, entre otros.

En principio, como familiar es fundamental saber que ni tu ni nadie de tu circulo familiar es culpable de la situación, las adicciones y las enfermedades de la salud mental son complejas y dependen de muchos factores. Lo principal al reconocer la situación es pedir ayuda a los especialistas que te guiaran por el camino más adecuado para el caso en particular.

La negación es uno de los principales signos de una adicción, no solamente de quien está consumiendo, si no también de sus familiares más cercanos que suelen envolverse en dinámicas de codependencia que refuerzan el comportamiento adictivo.

La negación suele minimizar qué tanto afecta el consumo en la vida y el contexto de la persona, los daños que hace a sus seres queridos e incluso la presencia misma de la adicción. Esto dificulta el proceso de pedir ayuda profesional, así como de aceptarla de manera voluntaria.

Es ahí donde entra la Intervención en Crisis, esta es una estrategia llevada por un profesional en adicciones y relaciones codependientes que busca influenciar de manera activa a la persona adicta, así como a cualquiera de sus seres queridos que este reforzando la adicción, sobre la seriedad de la situación y la urgente necesidad de aceptar una tratamiento.

La Intervención en Crisis debe ser llevada por un experto debido a que su alto índice de efectividad se debe a que se planea de manera personalizada al caso, así como a las necesidades económicas y de traslado correspondientes para hacer posible que quien está consumiendo acepte la gravedad del problema, acepte recibir un tratamiento y sea posible organizar el ingreso de manera inmediata.

Durante la intervención, estas personas se reúnen para confrontar a la persona acerca de las consecuencias de la adicción y le piden que acepte un tratamiento.

La intervención:

· Ofrece ejemplos específicos de los comportamientos dañinos y su impacto sobre el adicto y sus seres queridos;

· Proporciona un plan de tratamiento organizado con anterioridad que tiene etapas, metas y lineamientos claros;

· Exterioriza lo que cada persona hará si un ser querido se niega a recibir tratamiento.

Una intervención llevada a cabo por un especialista es altamente eficaz en lograr que la persona acepte un tratamiento.Sin embargo, es fundamental que la familia esté firme en su decisión y se comprometa enteramente con el proceso de recuperación que empieza en el momento en el que deciden que es necesario pedir ayuda y que un tratamiento profesional es la manera más adecuada para lograr la recuperación de su ser querido.

Recuerda que esperar más tiempo sólo va a agravar el problema y acrecentar las consecuencias físicas, emocionales y sociales de la adicción.

Si haz reconocido el problema es momento de pedir ayuda.Recuerda que todo empieza con una llamada, la asesoría profesional es gratuita y personalizada. Explora tus opciones, ¡no estás solo!